Octubre es el mes de la concientización sobre el cáncer de mama, y prácticamente toda la conversación se dirige a las mujeres. Con razón: ellas concentran la enorme mayoría de los casos. Pero hay una parte del tema que casi nunca se menciona y que le cuesta la vida a algunos pacientes cada año. El cáncer de mama en hombres existe, representa alrededor del 1 % de todos los casos de cáncer de mama y suele diagnosticarse en etapas más avanzadas que en las mujeres.
La razón es simple y evitable
el hombre siente un bulto en el pecho, asume que es grasa, un golpe viejo o "algo hormonal", y espera. Espera meses. A veces años. Este artículo es para que eso no le pase a usted ni a alguien de su familia.
¿Por qué los hombres también pueden tener cáncer de mama?
Todos los hombres tienen tejido mamario. Es poco, está concentrado detrás del pezón y nunca se desarrolla como en la mujer, pero está ahí. Y donde hay tejido mamario, puede haber células que se vuelvan malignas.
Lo que cambia es la frecuencia, no la posibilidad. Por eso no existen programas de tamizaje con mamografía para hombres sanos: el riesgo poblacional es demasiado bajo para justificarlo. La detección depende casi por completo de que el paciente note algo y consulte.
Señales de alerta que no debe dejar pasar. El síntoma más común es un bulto duro, fijo y generalmente indoloro, ubicado justo debajo o al lado del pezón. Otras señales: retracción del pezón, es decir, que se hunda o cambie de dirección; secreción por el pezón, especialmente si tiene sangre; enrojecimiento, descamación o ulceración de la piel del pezón o la areola; piel del pecho hundida, engrosada o con aspecto de cáscara de naranja; y un ganglio inflamado en la axila del mismo lado.
Si nota cualquiera de estos cambios y persiste más de dos o tres semanas, corresponde una valoración médica. No es alarmismo: es cerrar el tema con un examen y salir tranquilo.
Ginecomastia o cáncer
cómo se diferencian. La confusión más frecuente es con la ginecomastia, el crecimiento benigno del tejido mamario masculino que suele deberse a cambios hormonales, medicamentos, sobrepeso o consumo de alcohol. Es muchísimo más común que el cáncer, pero se parece lo suficiente para que valga la pena distinguirlas.
Comparativa rápida. La ginecomastia suele estar centrada detrás del pezón, afecta frecuentemente ambos lados, es blanda, elástica y móvil, puede doler o sentirse sensible, no produce cambios en la piel ni en el pezón y no se acompaña de ganglios palpables en la axila. El cáncer de mama masculino suele ser excéntrico, a un lado, casi siempre afecta un solo lado, es duro, irregular y fijo a los tejidos, habitualmente no duele, puede causar retracción, secreción o úlcera del pezón, y puede acompañarse de ganglios palpables en la axila.
Importante
esta comparación orienta, no diagnostica. Un bulto blando y bilateral puede ser cáncer, y una ginecomastia puede sentirse dura. La única forma de estar seguro es el examen clínico y los estudios de imagen.
¿Qué tiene que ver un urólogo con esto?
Más de lo que parece, y por tres razones concretas. Primero, la ginecomastia es un tema hormonal masculino: evaluar el eje de la testosterona, el estradiol y la función testicular es terreno urológico, y ese mismo estudio permite decidir si el bulto amerita una imagen urgente.
Segundo, el gen BRCA2 conecta la mama con la próstata. Los hombres portadores de mutaciones en BRCA2 tienen mayor riesgo tanto de cáncer de mama masculino como de cáncer de próstata, y este último tiende a ser más agresivo y de aparición más temprana. Un antecedente familiar fuerte de cáncer de mama u ovario en madre, hermanas o hijas es motivo suficiente para conversar sobre tamizaje prostático anticipado.
Tercero, la terapia con testosterona. Cada vez más hombres la usan, muchas veces sin control médico. Antes de indicarla es indispensable descartar patología mamaria y prostática. En otras palabras: si usted llega a consulta por próstata y menciona de paso que tiene un bulto en el pecho, ese comentario deja de ser un detalle.
Revísese
toma menos de un minuto. Una vez al mes, después de la ducha: frente al espejo, observe si hay cambios de forma, hundimientos o alteraciones en el pezón; con la mano opuesta, palpe el pecho en círculos, desde el pezón hacia afuera; presione suavemente el pezón para ver si hay secreción; revise la axila buscando bultos o ganglios; y repita del otro lado y compare. Si algo cambió respecto al mes anterior, agende una cita. No espere a que crezca.
Este octubre, ese bulto también cuenta. El Mes Rosa salva vidas de mujeres. Que también sirva para que los hombres dejen de normalizar un bulto en el pecho. Detectarlo a tiempo cambia por completo el desenlace, y detectarlo depende de un gesto tan simple como revisarse y hablarlo en consulta.
Si notó algún cambio en el pecho, tiene ginecomastia que no cede, usa testosterona o hay antecedentes de cáncer de mama en su familia, consulte con nuestro equipo para saber qué valoración es la adecuada para usted. El Dr. Mario González y el equipo de Clínica Urología Avanzada atienden en Torre Médica Hospital UNIBE, La Florida de Tibás, San José.
Este contenido tiene fines informativos y no sustituye la valoración médica individual.




