El antígeno prostático específico (PSA) es una proteína que produce la próstata. Sus niveles en sangre pueden alertar sobre crecimiento benigno, inflamación o cáncer.
A partir de los 50 años (o antes si hay antecedentes familiares), se recomienda controlar el PSA de manera anual junto con una valoración urológica completa.
Un PSA elevado no significa cáncer automáticamente; es un punto de partida para estudios complementarios que permitan diagnosticar a tiempo cualquier alteración.




