La disfunción eréctil puede ser señal de problemas vasculares, neurológicos, hormonales o psicológicos. No es exclusiva de hombres mayores y muchas veces es el primer indicio de enfermedades cardiovasculares.
El abordaje correcto comienza con una historia clínica detallada y exámenes dirigidos. Existen múltiples opciones: medicamentos orales, terapias locales, ondas de choque y, en casos seleccionados, prótesis peneanas.
Consultar a tiempo no solo restaura la función sexual, también previene complicaciones de salud más serias.




